He notado que dentro de las ciudades, existen personajes misteriosos ocultos en el diario vivir. Seres humanos con los que convivimos todos los días pero que no sabemos que existen y de los cuales no conocemos su procedencia ni sus historias. Gente que probablemente nos mira pero que nunca entabla un contacto visual con nosotros. Personas que comparten nuestras rutinas y que nos llenan de ruido nuestras vidas sin interferirlas. Figuras que trabajan mientras dormimos y se ocultan en el tiempo. Hombres y Mujeres que simplemente son invisibles porque no nos da la gana de verlos.
El hombre con ojos
Una tarde mientras caminaba por via de la Rua, apurada sin ningún motivo, desde una esquina sentí una mirada que se clavaba sobre mi cara. Eran unos ojos sin cuerpo que me perseguían estáticos mientras yo caminaba sin rumbo. Cuando regresé a ver de que se trataba, me di cuenta de que era un joven que me analizaba desde lejos como si me conociera desde siempre. En ese momento los ojos adquirieron cuerpo y forma humana. Mi mente trataba de empatar ese rostro con el de algún nombre conocido pero no lograba calzar con ninguno. Definitivamente para mi ese era un personaje incognito. Apurada seguí caminando e ignoré lo sucedido, aunque el evento me llamó mucho la atención y el rostro de este anónimo quedo grabado en mi memoria. Al siguiente día salí temprano a la escuela y cerca de la plaza de Anaya volví a sentir a los ojos intrusos, pero esta vez no pude determinar desde donde era observada. Semanas despúes, mientras transcurrían mis actividades diarias, en una tarde todavía calurosa, alcancé a ver al hombre con ojos, sentado junto a las gradas de la Catedral. Esta vez el sujeto ya no era un desconocido, esta vez ya era parte de la lista de personajes registrados en mi cabeza. Los dos hicimos pronto contacto visual y desde lejos simplemente nos sonreímos. La verdad es que no sabemos nada el uno del otro y nunca más nos hemos vuelto a ver, pero nos conocemos en el anonimato simplemente porque nos "reconocimos". A veces pienso que este misteriosos hombre me registró mucho antes de que yo pudiera registrarlo. Tal vez él si me conoce desde siempre y soy yo la que no lo he podido ver. Lo cierto es que desde que surgió este personaje en mi vida, me he pasado pensando en un sin fin de historias alrededor del sujeto y de esta loca "coincidencia". ¿Y si lo busco? Creo que buscarlo le quitaría el encanto y la importancia al relato así que soy de la idea de que es mejor dejarlo en el anonimato a ver si un día la suerte nos presenta formalmente.
Ahora, sin embargo, me fijo más las personas y sus miradas. Trato de observar y de registrar en mi memoria a aquellos seres que ocultos en la oscuridad del desinterés conviven junto a nosotros regalándonos un poco de humanidad.