20/4/13

El Viaje

Salir de la rutina una mañana, despertando temprano con la penumbra de la madrugada.
Preparar el equipaje, dejando atrás todo lo que nos hace dependientes del mundo material.
Caminar ligero y sin prisa, sin mapas ni rutas estrictas. Decir adiós sin tristeza. Liberarse de los miedos y complejos. Olvidar lo que te hace llorar. Seguir a tu corazón sin mirar las agujas de reloj. Sentir el viento que entra por la ventana. leer un libro y disfrutar del sonido de una guitarra. Compartir un pensamiento o encontrar una mirada. Percibir el olor de un momento, que se guarda en la memoria como una fotografía indestructible.  Mirar al cielo que nos cobija con un millon de estrellas y que refleja como un gran espejo nuestros ojos. Ver el infinito que perfila el agua del mar y que oculta al sol por las tardes.  
Y al final del camino, regresar a casa renovado, con un cargamento de risas y recuerdos. Dormir por horas,  y despertarse con el olor del café junto a la persona que amas. Cambiar el pasado por el presente, descubriendo que lo importante no es el destino, sino el camino. 
No es necesario ir muy lejos para encontrar la felicidad.  Para viajar no se necesitan maletas ni dinero, solamente la voluntad de salir de lo cotidiano. Disfrutar de las pequeñas cosas que están a solo un paso de nuestra puerta. 


26/11/11

Papeles de Regalo

Viernes 3pm: Reviso mi buzón de correo y recibo una carta escrita del puño y letra de un amigo a la distancia. Un sobre con una postal que viajó mas de 8000 km para poder estar en mis manos. Un pedazo de cartulina que me alegró toda la semana con su mensaje cómico e intrascendente y que me transportó por un instante a mi tierra. Ayer la puse junto a mi velador y la miré como 20 veces hasta que decidí guardarla como un lindo recuerdo junto a mis documentos importantes. Después de este emotivo suceso, me quedé pensando.
¿Qué elemento mágico tiene una carta que hace que el ser humano moderno, se conmueva tanto? Y llegué a la conclusión de que la magia de toda la historia se encuentra en un componente simple: El papel.
La era de lo virtual se está tragando al mundo. Cada día que pasa el papel se vuelve menos útil y menos importante. Y no es ciertamente por una conciencia ecológica porque de todas maneras se lo sigue explotando y malgastando. Es la ignorancia y el consumismo que hacen que un teléfono celular sea más interesante que un libro. Y que sea mejor utilizar el papel para un envoltorio de regalo que para un poema. No nos damos cuenta lo importante que es y ha sido este noble material para nuestra historia y para el desarrollo humano. 
Definitivamente el papel es un tesoro que se está  extinguiendo  y que muy pocos lo pueden valorar.
La cuestión del papel no es que éste deje de existir, es que se lo utilice de manera la correcta.
Así como un trozo de madera en una guitarra nos regala hermosos sonidos; un pedazo de árbol transformado en un papel nos regala la posibilidad de imprimir nuestras ideas y compartir nuestras historias y puntos de vista. Un simple y sencillo papel nos puede relatar el pasado, mostrarnos como funcionan las cosas y ayudarnos con la comunicación entre seres humanos.
Es la partitura donde descansa la música, el lienzo donde se revelan los colores, el recetario donde se preservan los sabores, el muro donde se guardan las fórmulas y el espacio en blanco donde se revelan los sentimientos.
Es nuestro libro favorito, la carta de un enamorado, el mensaje en una botella, la postal de un turista, la biblia de un cristiano, el grabado de un pintor, el manuscrito de un monje, el cuaderno de un estudiante, el archivo histórico, la receta de la abuela… En fin, es ese pedazo de árbol con vida propia que nace y muere atesorando nuestras ideas. 
Entonces salvemos al papel. Utilicémoslo para conmovernos y no para cualquier otra cosa inútil. 
Los árboles son el oxigeno del planeta. Un papel más, es un árbol menos. Tener un papel por lo tanto es un lujo que realmente deberíamos saber apreciarlo y considerarlo.
No nos obsequiemos regalos envueltos de papel, mas bien obsequiémonos papeles rellenos de regalos. 

30/10/11

Ventana o pasillo

Por mala suerte o por problemas de tipo evolutivo, los seres humanos no nacimos con alas, aunque ansiamos volar y despegarnos del suelo. Pese a que no tenemos los atributos voladores, tenemos mucho ingenio y aviones a nuestra disposición. Volar es posible de una manera no tan romántica pero si relativamente cómoda. Personalmente a mi me encantan los aviones. Tengo un poco de miedo, pero no por la versión fatalista de que si se estrella puedo morir; es más bien un miedo inherente al hecho de que estoy volando y el mundo se ve raro desde otra perspectiva. Hay gente que no siente miedo y eso si es un poco angustioso. De hecho esas versiones casi publicitarias de que en un avión uno se siente con alas no me llegan a convencer mucho. Yo mas bien soy de las que piensa que en un avión uno se siente como en una máquina del tiempo, donde uno tiene una pequeña ventanita por donde se puede ver una realidad enmascarada que nos conmueve un poco.
Y hablando de ventanitas; es inevitable preguntarse: ¿pasillo o ventana?. Para mi elegir la locación en el avión es determinante al momento de describir al pasajero. Generalmente los que elegimos ventana siempre somos los mismos; Viajeros principiantes, curiosos, niños o gente que nos gusta ver los paisajes que se convierten en nubes con formas divertidas mientras arrimamos la cabeza en una esquina.
Sentarse junto a la ventana en un avión es totalmente placentero, nos permite sentir que en realidad estamos volando y no rodando; nos introduce como cuando vemos una película en la tele en esa realidad externa intocable pero cercana.
Es verdad no podemos volar como los pájaros o como los dragones o como las cometas; pero a quien le importa. Volar no es una cuestión de tener alas, es una cuestión de tener imaginación.

Sonría le estamos grabando.

Como todo turista curioso y entrometido, recorro la calles de mi nueva ciudad de residencia, Salamanca, tratando de adaptarme al lugar y a su gente. Aunque, prefiero no tomar muchas fotografías para no delatar mi status de viajero recién llegado, deambulo divirtiéndome con todas las cosas curiosas que veo.
Y entre tanto paseo hay una cosa que me ha llamado mucho la atención. Me he dado cuenta que en ciertos lugares de la ciudad se ocultan pequeñas cámaras que registran todos los movimientos de las personas que pasan. Seguramente en muchas partes del mundo ocurre lo mismo. Estamos rodeados de ojos anónimos que nos miran. A pesar de que mucha gente es consciente de que es vigilada, pocos somos los que nos preguntamos. ¿A donde van esas imágenes y para qué se utilizan?. Si bien es cierto que existe inseguridad en el mundo y que hemos estado expuestos últimamente a un ambiente bastante hostil, también estoy convencida de que en la última década la “seguridad” ha sido tratada como otro producto de consumo masivo, con el que se han justificado guerras y se han vendido teléfonos celulares y pólizas de salud, entre otras cosas. Puede que suene un poco a delirio de persecución pero a mi no me vende mucho la idea de que todo un sistema de cámaras muy costoso y sofisticado sirva simplemente para evitar un siniestro o para delatar a un simple criminal callejero. Yo mas bien pienso mal y apunto a que las cámaras son de cierta manera una herramienta más de esta gran estrategia de marketing moderno que camuflado con la palabra “seguridad” nos vende infinidad de productos. Creo que al igual que Facebook, estas cámaras registran nuestros movimientos, gustos y comportamientos en grandes bases de datos a manera de información que luego será vendida al mejor postor, sin importar el propósito. Ahora nuestra identidad le pertenecen a grandes corporaciones que, nos guste o no, siguen lucrando de nuestro miedo y de nuestra sed de consumo. Después de esta pequeña reflexión, ahora solo sonrío ante las cámaras y siento un poco de vértigo de lo que podría ser nuestro futuro.

29/10/11

Superman y la Mujer Maravilla

Hoy día mientras sobrevolaba por las muy populares redes sociales, encontré en un blog, un artículo particular que se titulaba “los atributos de la mujer perfecta”. El artículo era bastante divertido aunque machista y un poco pretensioso, pero independientemente del mensaje que dejaba su contenido, lo que me llamó la atención fue su encabezado y todo este asunto de la búsqueda masculina por encontrar la perfección en las mujeres.

Conversaba a la distancia con mi mejor amiga via skype, horas mas tarde, y el principal tema de la charla era el clásico tópico de conversación de las mujeres: Los hombres. Las dos despechadas y llenas de desamores desahogábamos nuestras penas y despotricábamos contra aquellos desgraciados que nunca supieron hacernos felices. Al finalizar la videoconferencia y después del desahogo mutuo, las dos nos despedimos y a pesar de todo lo malo que se había dicho anteriormente de los chicos, olvidamos lo sucedido y nos deseamos suerte en lo que sería la búsqueda de nuestro nuevo “hombre ideal”.

Todo este capítulo me dejó pensando en lo siguiente: Si los hombres buscan a la “mujer perfecta” y las mujeres buscamos al “hombre ideal”. ¿Será que algún día nos llegaremos a encontrar entre hombres y mujeres?

“Machos” y “Hembras” somos esencialmente diferentes, tenemos instintos heterogéneos. Buscamos la felicidad, el placer y el amor de maneras distintas y eso no debería cambiar nunca, porque es lo que hace que queramos encontrar en el otro, lo que nos hace falta a cada uno.

Creo que la respuesta a mi pregunta sería sencilla. Tal vez lo irregular, lo desordenado y loco de cada persona es lo que nos hace únicos y realmente atractivos. Y allí se encuentre la clave para encontrarnos mutuamente entre hombres y mujeres.

En mi opinión, cuando comprendamos que lo ideal y lo perfecto es una simple fantasía y observemos al “otro” y a nosotros mismos desde un punto de vista simplemente humano, seguramente encontraremos a nuestra tan anhelada "otra mitad".

28/10/11

Leer entre líneas

He notado que dentro de las ciudades, existen personajes misteriosos ocultos en el diario vivir. Seres humanos con los que convivimos todos los días pero que no sabemos que existen y de los cuales no conocemos su procedencia ni sus historias. Gente que probablemente nos mira pero que nunca entabla un contacto visual con nosotros. Personas que comparten nuestras rutinas y que nos llenan de ruido nuestras vidas sin interferirlas. Figuras que trabajan mientras dormimos y se ocultan en el tiempo. Hombres y Mujeres que simplemente son invisibles porque no nos da la gana de verlos.

El hombre con ojos

Una tarde mientras caminaba por via de la Rua, apurada sin ningún motivo, desde una esquina sentí una mirada que se clavaba sobre mi cara. Eran unos ojos sin cuerpo que me perseguían estáticos mientras yo caminaba sin rumbo. Cuando regresé a ver de que se trataba, me di cuenta de que era un joven que me analizaba desde lejos como si me conociera desde siempre. En ese momento los ojos adquirieron cuerpo y forma humana. Mi mente trataba de empatar ese rostro con el de algún nombre conocido pero no lograba calzar con ninguno. Definitivamente para mi ese era un personaje incognito. Apurada seguí caminando e ignoré lo sucedido, aunque el evento me llamó mucho la atención y el rostro de este anónimo quedo grabado en mi memoria. Al siguiente día salí temprano a la escuela y cerca de la plaza de Anaya volví a sentir a los ojos intrusos, pero esta vez no pude determinar desde donde era observada. Semanas despúes, mientras transcurrían mis actividades diarias, en una tarde todavía calurosa, alcancé a ver al hombre con ojos, sentado junto a las gradas de la Catedral. Esta vez el sujeto ya no era un desconocido, esta vez ya era parte de la lista de personajes registrados en mi cabeza. Los dos hicimos pronto contacto visual y desde lejos simplemente nos sonreímos. La verdad es que no sabemos nada el uno del otro y nunca más nos hemos vuelto a ver, pero nos conocemos en el anonimato simplemente porque nos "reconocimos". A veces pienso que este misteriosos hombre me registró mucho antes de que yo pudiera registrarlo. Tal vez él si me conoce desde siempre y soy yo la que no lo he podido ver. Lo cierto es que desde que surgió este personaje en mi vida, me he pasado pensando en un sin fin de historias alrededor del sujeto y de esta loca "coincidencia". ¿Y si lo busco? Creo que buscarlo le quitaría el encanto y la importancia al relato así que soy de la idea de que es mejor dejarlo en el anonimato a ver si un día la suerte nos presenta formalmente.

Ahora, sin embargo, me fijo más las personas y sus miradas. Trato de observar y de registrar en mi memoria a aquellos seres que ocultos en la oscuridad del desinterés conviven junto a nosotros regalándonos un poco de humanidad.

27/10/11

Todo tiempo pasado sale mejor en las fotos.

Me gusta la fotografía, pero no como una forma de coleccionar escenas, sino mas bien como una forma de retroceder en el tiempo. Es curioso ver las fotos pasadas. Producen sensaciones diversas. Muchas veces nos trasladan a lugares o nos recuerdan a personas, inclusive algunas nos describen lo que fuimos. No obstante cuando las observamos desde el presente, producen una especie de nostalgia porque son simplemente recuerdos grabados en la memoria, que nos conmueven desde un pedazo de papel o desde un archivo digital. Hay fotos que estéticamente pueden verse bien aunque su valor no radica en su forma sino mas bien en su contenido emocional. Trascienden solo por el hecho de que traen virtualmente al presente un momento que nos llamó la atención tiempo atrás. Entonces yo me pregunto ¿Es tan importante fotografiar un momento si ese momento está impreso en nuestra cabeza? ¿Por qué esa manía de querer archivar en papel lo que esta archivado en la memoria? ¿No es mejor disfrutar el instante en el que suceden las cosas, sin intentar capturarlo y perderlo para siempre?. A veces solo hace falta un click mental para guardar momentos en la cabeza. Sin embargo que lindo es ver esas fotos que nos hacen reír y llorar y que nos muestran ese intangible erase una vez. Disfruto mis clics mentales y disfruto fotografiar momentos que aunque sé que están en mi cabeza algún día serán percibidos desde otro punto de vista y serán el motivo de una conversación, de una emoción, o de una sonrisa. El pasado aunque sea complicado siempre nos muestra su mejor cara a través de las fotos.