20/4/13
El Viaje
26/11/11
Papeles de Regalo
30/10/11
Ventana o pasillo
Sonría le estamos grabando.
29/10/11
Superman y la Mujer Maravilla
Hoy día mientras sobrevolaba por las muy populares redes sociales, encontré en un blog, un artículo particular que se titulaba “los atributos de la mujer perfecta”. El artículo era bastante divertido aunque machista y un poco pretensioso, pero independientemente del mensaje que dejaba su contenido, lo que me llamó la atención fue su encabezado y todo este asunto de la búsqueda masculina por encontrar la perfección en las mujeres.
Conversaba a la distancia con mi mejor amiga via skype, horas mas tarde, y el principal tema de la charla era el clásico tópico de conversación de las mujeres: Los hombres. Las dos despechadas y llenas de desamores desahogábamos nuestras penas y despotricábamos contra aquellos desgraciados que nunca supieron hacernos felices. Al finalizar la videoconferencia y después del desahogo mutuo, las dos nos despedimos y a pesar de todo lo malo que se había dicho anteriormente de los chicos, olvidamos lo sucedido y nos deseamos suerte en lo que sería la búsqueda de nuestro nuevo “hombre ideal”.
Todo este capítulo me dejó pensando en lo siguiente: Si los hombres buscan a la “mujer perfecta” y las mujeres buscamos al “hombre ideal”. ¿Será que algún día nos llegaremos a encontrar entre hombres y mujeres?
“Machos” y “Hembras” somos esencialmente diferentes, tenemos instintos heterogéneos. Buscamos la felicidad, el placer y el amor de maneras distintas y eso no debería cambiar nunca, porque es lo que hace que queramos encontrar en el otro, lo que nos hace falta a cada uno.
Creo que la respuesta a mi pregunta sería sencilla. Tal vez lo irregular, lo desordenado y loco de cada persona es lo que nos hace únicos y realmente atractivos. Y allí se encuentre la clave para encontrarnos mutuamente entre hombres y mujeres.
En mi opinión, cuando comprendamos que lo ideal y lo perfecto es una simple fantasía y observemos al “otro” y a nosotros mismos desde un punto de vista simplemente humano, seguramente encontraremos a nuestra tan anhelada "otra mitad".
28/10/11
Leer entre líneas
He notado que dentro de las ciudades, existen personajes misteriosos ocultos en el diario vivir. Seres humanos con los que convivimos todos los días pero que no sabemos que existen y de los cuales no conocemos su procedencia ni sus historias. Gente que probablemente nos mira pero que nunca entabla un contacto visual con nosotros. Personas que comparten nuestras rutinas y que nos llenan de ruido nuestras vidas sin interferirlas. Figuras que trabajan mientras dormimos y se ocultan en el tiempo. Hombres y Mujeres que simplemente son invisibles porque no nos da la gana de verlos.
El hombre con ojos
Una tarde mientras caminaba por via de la Rua, apurada sin ningún motivo, desde una esquina sentí una mirada que se clavaba sobre mi cara. Eran unos ojos sin cuerpo que me perseguían estáticos mientras yo caminaba sin rumbo. Cuando regresé a ver de que se trataba, me di cuenta de que era un joven que me analizaba desde lejos como si me conociera desde siempre. En ese momento los ojos adquirieron cuerpo y forma humana. Mi mente trataba de empatar ese rostro con el de algún nombre conocido pero no lograba calzar con ninguno. Definitivamente para mi ese era un personaje incognito. Apurada seguí caminando e ignoré lo sucedido, aunque el evento me llamó mucho la atención y el rostro de este anónimo quedo grabado en mi memoria. Al siguiente día salí temprano a la escuela y cerca de la plaza de Anaya volví a sentir a los ojos intrusos, pero esta vez no pude determinar desde donde era observada. Semanas despúes, mientras transcurrían mis actividades diarias, en una tarde todavía calurosa, alcancé a ver al hombre con ojos, sentado junto a las gradas de la Catedral. Esta vez el sujeto ya no era un desconocido, esta vez ya era parte de la lista de personajes registrados en mi cabeza. Los dos hicimos pronto contacto visual y desde lejos simplemente nos sonreímos. La verdad es que no sabemos nada el uno del otro y nunca más nos hemos vuelto a ver, pero nos conocemos en el anonimato simplemente porque nos "reconocimos". A veces pienso que este misteriosos hombre me registró mucho antes de que yo pudiera registrarlo. Tal vez él si me conoce desde siempre y soy yo la que no lo he podido ver. Lo cierto es que desde que surgió este personaje en mi vida, me he pasado pensando en un sin fin de historias alrededor del sujeto y de esta loca "coincidencia". ¿Y si lo busco? Creo que buscarlo le quitaría el encanto y la importancia al relato así que soy de la idea de que es mejor dejarlo en el anonimato a ver si un día la suerte nos presenta formalmente.
Ahora, sin embargo, me fijo más las personas y sus miradas. Trato de observar y de registrar en mi memoria a aquellos seres que ocultos en la oscuridad del desinterés conviven junto a nosotros regalándonos un poco de humanidad.
27/10/11
Todo tiempo pasado sale mejor en las fotos.
Me gusta la fotografía, pero no como una forma de coleccionar escenas, sino mas bien como una forma de retroceder en el tiempo. Es curioso ver las fotos pasadas. Producen sensaciones diversas. Muchas veces nos trasladan a lugares o nos recuerdan a personas, inclusive algunas nos describen lo que fuimos. No obstante cuando las observamos desde el presente, producen una especie de nostalgia porque son simplemente recuerdos grabados en la memoria, que nos conmueven desde un pedazo de papel o desde un archivo digital. Hay fotos que estéticamente pueden verse bien aunque su valor no radica en su forma sino mas bien en su contenido emocional. Trascienden solo por el hecho de que traen virtualmente al presente un momento que nos llamó la atención tiempo atrás. Entonces yo me pregunto ¿Es tan importante fotografiar un momento si ese momento está impreso en nuestra cabeza? ¿Por qué esa manía de querer archivar en papel lo que esta archivado en la memoria? ¿No es mejor disfrutar el instante en el que suceden las cosas, sin intentar capturarlo y perderlo para siempre?. A veces solo hace falta un click mental para guardar momentos en la cabeza. Sin embargo que lindo es ver esas fotos que nos hacen reír y llorar y que nos muestran ese intangible erase una vez. Disfruto mis clics mentales y disfruto fotografiar momentos que aunque sé que están en mi cabeza algún día serán percibidos desde otro punto de vista y serán el motivo de una conversación, de una emoción, o de una sonrisa. El pasado aunque sea complicado siempre nos muestra su mejor cara a través de las fotos.