20/4/13

El Viaje

Salir de la rutina una mañana, despertando temprano con la penumbra de la madrugada.
Preparar el equipaje, dejando atrás todo lo que nos hace dependientes del mundo material.
Caminar ligero y sin prisa, sin mapas ni rutas estrictas. Decir adiós sin tristeza. Liberarse de los miedos y complejos. Olvidar lo que te hace llorar. Seguir a tu corazón sin mirar las agujas de reloj. Sentir el viento que entra por la ventana. leer un libro y disfrutar del sonido de una guitarra. Compartir un pensamiento o encontrar una mirada. Percibir el olor de un momento, que se guarda en la memoria como una fotografía indestructible.  Mirar al cielo que nos cobija con un millon de estrellas y que refleja como un gran espejo nuestros ojos. Ver el infinito que perfila el agua del mar y que oculta al sol por las tardes.  
Y al final del camino, regresar a casa renovado, con un cargamento de risas y recuerdos. Dormir por horas,  y despertarse con el olor del café junto a la persona que amas. Cambiar el pasado por el presente, descubriendo que lo importante no es el destino, sino el camino. 
No es necesario ir muy lejos para encontrar la felicidad.  Para viajar no se necesitan maletas ni dinero, solamente la voluntad de salir de lo cotidiano. Disfrutar de las pequeñas cosas que están a solo un paso de nuestra puerta.